jueves, 21 de marzo de 2013

Magnetismo

 
    Un día cuando mi hija Daniela tenia como tres meses se me ocurrió intentar hacerla dormir; pero como al parecer heredo la hiperactividad de sus padres (mas de su mamá) la pequeña se movía y se movía. Eran las ocho de la noche y con las luces apagadas la nena literalmente reptaba medio dormida en la cama buscando su poción mas cómoda. Algo desesperado se me ocurrió acomodar su cabecita en mi mejilla (osea mi cachete) inflada como una almohada y resulto que solo así se durmió. Los días siguientes use la misma técnica y pude ser mas eficaz en esa maniobra.
 
    Desde ese día la mi nena busca el apego con alguno de nosotros (casi siempre conmigo) para dormir plácidamente.


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